CAPITULO 33: EVERY ROSE HAS ITS THORN
“Though I tried not to hurt you, yeah I tried but I guess that's why they say Every rose has its thorn. Just like every night has it's dawn. Just like every cowboy sings a sad, sad song. Every rose has its thorn (…) I can still feel so much pain, like the knife that cuts you the wound heals, but the scar, that scar remains”
-Te extrañé- dijo Joe al tiempo que colocaba su brazo izquierdo sobre mis hombros, acercándome a él. Una vez que había dejado de llorar, Joe me convenció de que saliéramos a pasear por la playa. Y allí estábamos, caminando por la orilla del mar, abrazados.
Joe me giró suavemente hasta que quedamos frente a frente.
-No sabes cuánto te extrañé ______. No puedo estar lejos de ti sin sentirme vacio- expresó con un brillo en sus ojos que no pude identificar ¿Melancolía? – Cuando no estás junto a me siento incompleto; es como si me faltara una parte de mi mismo.
Sus palabras eran hermosas. Tan filosamente bellas que cuando las pronunciaba sentía que mi corazón sangraba, abriendo las heridas que me esforzaba en ocultar. Sin duda eran las palabras más dulces que jamás nadie me hubiese dicho, pero en lugar de sentirme feliz, me sentía inmensamente culpable. Joe me amaba, y yo lo había engañado. Dolía.
-Es bueno tenerte de nuevo- explicó mientras me abrazaba con fuerza. Era uno de esos abrazos de oso que amaba. Apoyé mi cabeza en su pecho y me mordí el labio intentando contener el llanto. Claro que no funcionó porque segundos más tarde sentí que las lágrimas rodaban por mis mejillas, empapando su remera. Cuando se dio cuenta de que estaba llorando me apartó suavemente y me preguntó:
-¿Qué sucede? ¿Por qué lloras?
Sabía que estaba preocupado tanto su tono de voz como la expresión de su rostro lo probaban. Y sabía que tenía que decirle la verdad; pero simplemente no podía.
-Nada – mentí. Secándome las lagrimas con el dorso de la mano, esbocé una sonrisa –Estoy bien.
Pero no se lo creyó. Me conocía demasiado.
-No me mientas _____. Hay algo que va mal. Primero te encuentro llorando desconsoladamente en el cuarto y ahora esto. Dime. ¿Acaso sucedió algo con Nick mientras no estaba?
El aire se quedó trabado en mi pecho. ¿Cómo era posible? ¿Lo sabía Joe? No, era imposible… ¿No?
-¿Con Nick?- murmuré.
Sentí la mirada de Joe, inquisidora.
-¿Es eso cierto? Dime la verdad.
“Oh Dios mio” Era el final.
-Vamos _____ Prometo que no le haré nada. ¿Qué sucedió? ¿Te trató mal? ¿Dijo algo que te hiriera?
Aliviada solté el aire que había estado conteniendo.
-No, Joe.
-De verdad- me apresuré a agregar antes de que pudiera decir nada.
-No lo defiendas- me alertó.
-No lo defiendo. Es cierto tontito- me burlé.
-¡¿Cómo me has llamado?! ¡Nadie llama al gran Danger así y vive para contarlo!- exclamó Joe y me alzó en sus brazos.
-¡No te atrevas!- grité al tiempo que veía como nos adentrábamos en el mar.
-¡Joseph! Bájame. ¡No sé nadar!
-No te preocupes linda. No dejaré que nada malo te suceda. Lo prometo- dijo con una gran sonrisa en su rostro.
Al final decidí que lo mejor era dejar de luchar así que me relajé. Sin embargo cuando mi cuerpo tocó el agua solté un gritito ahogado.
-¡Está helada!
Apoyada en el pecho de Joe, sentí como sus músculos se contraían por el efecto de la risa.
-Eso podemos arreglarlo- dijo alzando las cejas y esbozando una pícara sonrisa. Con mucho cuidado me bajó hasta que mis pies tocaron el suelo. No nos habíamos adentrado demasiado, el agua solo me llegaba hasta la cintura pero Joe se negó a separar sus brazos de mí. Me protegía aunque de qué, no lo sabía. Lo miré a los ojos y ví que brillaban. Lentamente se acercó a mí. Cerré los ojos.
-Haré que el frio desaparezca- susurró muy cerca de mis labios
Me encanto el capi :D seguila que se pone cada vez mejor!!! (^_^)
ResponderEliminarGracias Maru! Prontito. Ahora voy a ver si escribo al fin la continuacion! jajaj
Eliminar