martes, 5 de junio de 2012

LIVIN' THE DREAM



CAPITULO 11: CRITICAL

This is critical. I'm feeling helpless. So hysterical. And this can't be healthy. I can't eat or sleep, when you're not with me. Baby, you're the air I breathe. This is critical, yeah. So stuck on you. 


Sentía como si un tornado hubiese ingresado a mi vida, arrasando con todo a su paso y dejándome un profundo vacio imposible de cubrir. Cada vez que veía a Nick abrazando a Delta mi corazón se rompía, y eso sucedía tan a menudo que no lograba entender como mi corazón ya no se había desintegrado. Cuando ello ocurría, iba en busca de mi salvador que, gracias al cielo, parecía no darse cuenta de lo que me ocurría. Pero no siempre podía escapar, había veces en que me huida hubiese significado una manifestación tacita de mis sentimientos y bajo ningún concepto podía permitir que ninguno de los hermanos los descubriera. Sin embargo, a medida que transcurrían los días comencé a notar que Delta me miraba con mayor suspicacia. De vez en cuando, me dirigía miradas cargadas de odio que no lograba comprender. Vale, tal vez estuviese enamorada de su novio y lo hubiese descubierto, pero yo no representaba ninguna amenaza. ¡Si Nick apenas se dignaba a mirarme! Sus esfuerzos por evitarme resultaban bastante obvios. Nunca me hablaba más de lo indispensable como para no ser grosero y siempre evitaba que nos quedáramos solos. Mi cerebro me decía que debía alegrarme por  la actitud de Nick ya que al final del partido me sería mucho más sencillo olvidarlo; pero no siempre el cerebro y el corazón están de acuerdo. Este último solo sentía mucha rabia y una mayor tristeza.
Más de una vez estuve tentada a preguntarle cual era su problema y cantarle a los cuatro vientos todo lo que pensaba de su comportamiento: que era  antipático y desagradable. Pero siempre me abstenía a último momento, supongo que mi amor era superior. Con el paso del tiempo me fui acostumbrando a su actitud aunque no sin sentir desilusión. Quizás, al fin y al cabo no era la persona que yo creía, aquel sensible y tierno joven del que estaba enamorada; empero cada vez que creía llegar a tal conclusión, volvía a mi mente el recuerdo fugaz de nuestro primer encuentro, de la forma en que, sin conocerme me había ayudado cuando más lo necesitaba. Claro que eso él lo ignoraba.
Mis días en Estados Unidos estaban por llegar a su fin, pronto tendría que volver a mi país porque tampoco quería abusar de la hospitalidad de la familia de mi amiga; pero ello me tenía abatida. En el último tiempo me había acercado tanto a la familia Jonas, de hecho pasaba cada minuto del día con ellos, que la inminente separación me tenía con el ánimo por el suelo. Sabía que al volver a mi país seguiría en contacto con ellos, pero no sería lo mismo. Los extrañaría tanto ¡Especialmente a Joe y sus bromas! Sé que tendría que aprovechar los últimos momentos juntos al máximo, pero simplemente no podía. Asi que ahí estaba yo, sentada en la puerta de la casa de los Jonas, abrazada a mi mejor amiga y completamente muda.
-¿Se puede saber que ocurre contigo princesa? Últimamente casi no pareces tú. Sabes que bromeaba cuando decía que eras una cotorra ¿No?- preguntó preocupado quien había logrado convertirse en la persona más importante de mi vida.
-Claro que lo sé tontito- respondí, algo más animada- Pero si mal no recuerdo eso fue antes de que yo te llamara Neandertal cazador de mujeres.
-¡Si! Aunque luego yo te dije….
-Creí que ya lo habíamos superado- corté- Al final habíamos concluido en que tu eras un gorila peludo y antipático al que nadie quería y yo la  bella damisela adorada.
-Si, pero ¿quieres que te recuerde que sucede con King Kong?- respondió con sorna- Ten cuidado con mis instintos animales, quizás no los pueda controlar.
-¡Muy gracioso Joseph!
-Lo que diga mi bella damisela- dijo al tiempo que inclinaba su cabeza y fingía que se quitaba un sombrero.
-¡Cuánto te voy a extrañar mi aterrador gorila!- dije medio en broma, medio en serio.
Pero Joe no me siguió el juego como creí que haría. Se puso serio y me observó, con una expresión preocupada en el rostro.
-¿Es eso lo que te tiene tan triste?
-Si- susurré de forma casi imperceptible.
-Yo también te voy a extrañar preciosa- replicó con suavidad
Nos quedamos asi, en silencio abrazados como si l vida se nos fuera en ello, hasta que Joe pegó un salto que hizo que casi perdiera el equilibrio y cayera.
-¡Tengo una idea!
Confundida lo observé.
-`¡NO! ¿Se te ha ocurrido algo?- Joe asintió con los ojos brillantes – Pues mejor me voy a buscar un lugar donde esconderme antes de comience el diluvio- me burlé.
-Te das cuenta que malvada eres conmigo a veces ¿cierto?
-Sí. Pero así me quieres. Soy tu Cruela de Vil.
-¡Deberás atenerte a las consecuencias Cruela!- dijo Joe acercándose a mí con sus brazos abiertos, en un gesto de amenaza.
-¡No te atreverías!- le grité alejándome de él.
Joe enarcó una ceja- ¿Quieres apostar?
Sabiendo lo que ocurriría comencé a correr, pero él era mucho mas rápido y en menos de un minuto ya me había capturado, comenzando con su tortura: las cosquillas. Le grité, le supliqué que se detuviera, hasta lo golpeé un par de veces pero todo fue en vano. Asi que me relajé y comencé a reír como loca.
Después de unos instantes Joe abandonó su tarea y lance un suspiro aliviada. Pero el alivio  no duró mucho porque enseguida mi torturador comenzó con la fase 2 de su plan: el temible abrazo del oso de felpa que consistía, básicamente, en abrazarme hasta que me faltara el aire y hacerme girar como un helicóptero. Nuevamente solté una carcajada.
-¿Interrumpo?

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