CAPITULO 27 PARTE 3: SUMMER RAIN
“It's time for something, It's time for change, It's time to get things rearranged. Oh yeah”
-¿Estás seguro que sabes lo que haces?- le pregunté con algo de escepticismo. Bueno es que la verdad ya saben cómo es la cosa generalmente: hombres + cocina=desastre garantizado.
Nick levantó la vista de las verduras que estaba cortando y me observó con el ceño fruncido.
-¿Por qué lo preguntas?
Lo miré divertida y luego observé el desastre en que se había convertida esa hermosa cocina en unos pocos minutos. ¿Vieron alguna vez la película Camp Rock? Si es así me van a entender. La cocina estaba igual que en aquella escena en la que Mitchie conoce por primera vez a Shane. Que irónico que esté usando como analogía una película en la que los Jonas actuaron.
-Tengo todo bajo control- respondió esbozando una sonrisa de costado. Podría pasarme toda la vida mirando su bella sonrisa.
-Pues a decir verdad lo ocultas muy bien- dije divertida- ¿Seguro no quieres que te ayude?
Nick me fulminó con la mirada. Alcé mis manos en acto de rendimiento.
-Como quieras. Pero ya sabes, si necesitas algo, solo me avisas.
-Si, si, si- dijo alejándome de la cocina- Ahora ve y haz lo que quieras. Yo te aviso cuando esté la comida- Y cerró la puerta.
Bueno, ya que no tenía nada más que hacer, iría a desempacar mis cosas. Subí las escaleras y entré en la habitación que ocuparía con Danny. Era un bello cuarto con una cama matrimonial y un balcón con vistas al océano. Cruzando el pasillo estaba el cuarto que correspondía a los hermanos mientras que la habitación principal estaba en la planta baja.
Me arrojé sobre la cama y comencé a sacar la ropa de mi maleta, dispuesta a ordenarla. Sin embargo, el rostro de Nick surgió en mi mente, distrayéndome de mi tarea. Aun no entendía por qué había reaccionado dde ese modo con la broma que le había hecho, no lograba comprender el temor que había visto en sus ojos.
-Oh, ¡por favor! Es natural- se quejó una voz en mi interior- Le hiciste creer que te habías muerto, ¡¿de qué otro modo podría haber reaccionado?! Pero eso no quiere decir nada.
Si, era cierto. Pero de todas formas había algo que no me terminaba de cerrar. Nicholas me desconcertaba. Su cambio radical de actitud por ejemplo. Aun no terminaba de acostumbrarme a este nuevo Nick. Me encantaba, si, eso debo reconocerlo. La forma en que me cuidaba, como se preocupaba por mi; el hecho de que pudiéramos hacer cosas juntos y divertirnos sin iniciar una pelea. Amaba que su ceño fruncido hubiese sido reemplazado por esa sonrisa de costado; que sus palabras cortantes se hubiesen esfumado para dar lugar a expresiones amables. Si, amaba eso, lo amaba pero temía que tan rápido como el cambio había llegado, desapareciera.
El sonido del teléfono por poco me hace caer. Con el corazón latiendo a mil por hora tome mi celular y respondí.
-¿Hola?
-Hola Linda- dijo Joe- ¿Cómo estás? Te extraño.
-Pero si solo pasaron un par de horas- respondí divertida.
-¿Acaso no me extrañas?- Me lo imaginaba tendido en su cama con los labios fruncidos, haciendo puchero.
-¡Claro que sí!- dije- ¡Tuve que cargar mis maletas todo el camino hasta aquí!
-JA JA. Muy graciosa.
Me reí.
-¿Qué hacías?
-Estaba acomodando mi ropa. Bueno, al menos lo intentaba porque alguien molesto me interrumpió- me burlé.
- ¿Molesto yo? ¡Pero si te estoy haciendo un favor!
-Ah ¿si? ¿Y se puede saber cual favor es ese del que hablas?
-Llamarte- contestó simplemente.
Solté una carcajada.
-¿Cómo es posible que tu llamada sea un favor?- interrogué aturdida.
-Sencillo. Morías por oir mi voz.
Si, ya sé lo que piensan. Yo pienso lo mismo “¡JOE!”. Pero eso es una de las cosas que más me gustan de él.
-Que considerado de tu parte entonces llamarme para que no muriese- lo cargué.
-Lo que sea por ti hermosa- me dijo- ¿Y qué tal las cosas con Nick? ¿Se está comportando? Porque si no es así…
-Joe- lo interrumpí.
-…yo puedo hablar con él y…
-Joe.
- dejarle en claro que no me gusta que…
-¡¡JOE!!
-¡¿Qué?!
-Déjame hablar mejor ¿No?- le contesté riendo- La verdad es que me ha tratado muy bien.
-En serio ___ No me mientas- expresó con desconfianza.
-Te digo la verdad Joe. No hemos peleado ni una sola vez y ahora mismo se ha ofrecido a preparar la cena.
-¿La cena?- preguntó incrédulo. Bueno, a mí también me había sorprendido realmente.
-¿Nick está preparando la cena?- repitió y lanzó una carcajada. Inevitablemente yo también comencé a reír.
-¿De qué te ríes?
- De que Nick y la cocina no son lo que se dice, mejores amigos. Me acuerdo la vez que intentó hornear unas galletas para mi cumpleaños. ¡Parecían cartón!
-Creo que exageras. No puede ser tan malo.
-Solo espera y verás. ¡Te deseo suerte!
-¡Muy gracioso Joseph!
-Ya vas a ver como terminas dándome la razón. Te aconsejo que tengas un plan B. Solo por si acaso.
Y comenzó a reír nuevamente.
-¡¡¡__________!!!
-¡¡¡__________!!! ¡¿PODRIAS BAJAR UN SEGUNDO?! – La voz de Nick sonaba ansiosa.
-Joe, será mejor que te deje. Creo que Nick necesita mi ayuda- dije preocupada.
-Ok. Mañana nos vemos hermosa. Te quiero. Cuídate.
-Tú también. Besos- Y dicho esto colgué. Solté el teléfono sobre la cama y corrí escaleras abajo.
El olor a quemado se extendía por toda la casa. Entré a la cocina y el humo nubló mi visión.
-¿Nick? ¿Nick, qué sucede?- pregunté desesperada. No lo veía por ningún lado.
De pronto sentí un fuerte ruido y vi como el humo comenzó a dispersarse. Pude ver a Nick con un matafuegos en la mano.
-Mmmm… Creo que será mejor que pidamos algo de comer- dijo y solté una carcajada que retumbó por toda la casa.
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