CAPITULO 25: BETTER THAN REVENGE
“I never saw it coming, wouldn't have suspected it. I underestimated just who I was dealing with. She had to know the pain was beating on me (…) She's not a saint and she's not what you think, She's an actress Whoa. And she's better known for the things that she does on the mattress”
-Nick, hay algo que debo decirte- Nuestras miradas estaban enlazadas. Sus ojos color chocolate transmitían una calidez que me sorprendía, y me reconfortaba. De pronto volvía a ser el muchacho dulce que conocí en el hotel, el que había puesto mi vida patas para arriba con una sola sonrisa. Me sumergí aun mas en la profundidad de su mirada, tan pura, tan transparente. Me sentía al borde de un precipicio: un solo paso más y caería ¿Dónde? En su alma. La pregunta era ¿Estaba dispuesta a dar ese paso?
Pensé en todo lo que había sucedido desde el momento en que lo conocí hasta aquel instante. Pese a todos los cambios que habían sacudido mi vida, una sola cosa se había mantenido inmutable: mis sentimientos por Nick. Entonces la respuesta a la pregunta no era otra más que “si”. Gustosa me dejaría caer. Lo haría.
El sonido de un teléfono irrumpió en la sala, haciendo que Nick y yo nos sobresaltáramos. Esa secuencia de notas fue suficiente para romper la conexión y traernos a la realidad. Nicholas apartó la mirada y con el ceño fruncido sacó el celular de su bolsillo. Observó el identificador y se apresuró a contestar
-Delta.
“Debí haberlo imaginado”
-¿Estás segura?- preguntó Nicholas mientras aguardaba la respuesta de su novia- No, no la he visto pero si quieres reviso el cuarto, quizás la dejaste allí.
-Tranquila, la encontraremos- continúo el joven.
“Como si la simpatía fuese algo tan sencillo de hallar, bien escondida la tiene”.
Aguardé a que Nicholas terminara de hablar para continuar con la conversación. Estaba decidida a decirle todo.
-Nick, yo…
-Lo siento ____- me interrumpió- pero Delta perdió su pulsera y debo ayudarla a buscarla. Luego me dices.
Intenté protestar pero sabía que era inútil; Nick ya había abandonado la habitación.
-¡Genial!- murmuré. Una vez que estaba dispuesta a expresar mis sentimientos, a abrir mi corazón, Delta se interponía. Aunque debería haberlo supuesto.
Me quedé allí, con la mirada clavada en el suelo, perdida en el silencio de la habitación. Tan absorta estaba que no oí cuando la puerta se abrió.
-¡Tú!- el grito me sobresaltó- Escúchame porque no lo repetiré otra vez más. Mantente alejada de mi novio. No quiero que te acerques a él, no quiero que le hables, ni siquiera que lo mires. Y ni se te ocurra contarle lo que viste en el Shopping.
-¿O sino qué?
-Sino lo lamentarás.
Gire los ojos.
-Creo que deberías irte.
-No. Veo que no me crees así que lo mejor será que lo compruebes- Dicho esto sacó el celular de su cartera y marcó un número de teléfono.
-¿Nick?- dijo con vos melodiosa- ¿No has encontrado mi pulsera, cierto? Sabes, he recordado de algo que llamó mi atención.
-Hoy a la tarde, mientras estábamos caminando por el jardín me ha parecido ver a esa chica nueva, la novia de Joe ¿Cómo se llama? – dijo lanzándome una mirada elocuente.
-Sí, ¡esa! Bueno, me ha parecido verla entrar a tu cuarto a hurtadillas. No sé, me parece extraño ¿no? ¿Y si me la robó?
¡Esa víbora me estaba acusando de ladrona! Ya era el colmo. Tuve que hacer mi mayor esfuerzo para no estrangularla allí.
-A ver, espérame un segundo amor- pidió cruella a su novio.
-Escucha con atención. La pulsera está en tu cuarto, yo misma me encargué de colocarla entre tus pertenencias. Basta que Nicholas abra la puerta para que la encuentre y se convenza de que eres una ladrona.
-¿No tienes limites, cierto?- dije con repulsión. No lograba entender como alguien podía ser tan retorcido.
-No. Siempre consigo lo que quiero y no me gusta que nadie se interponga en mi camino. Así que si no quieres que Nicholas y el resto de su familia crea que eres una ladrona, JURARÁS que te mantendrás alejado de él. Y te advierto que no intentes engañarme, porque siempre descubro la verdad.
Hirviendo de ira e indignación observé a la joven que estaba parada enfrente mío. Cualquiera que la mirase la confundiría con un ángel, con una santa, pero nada estaba más lejos de la realidad.
-Está bien- solté entre dientes- Juro que me mantendré alejada de Nicholas y no le diré nada.
-Así me gusta- respondió con voz melosa y una sonrisa sobradora al tiempo que tomaba nuevamente el celular.
-Amor ¡ya la encontré! Se me había caído en el auto y no la había visto. Siento haberte hecho perder tiempo. Luego te llamo. Te amo- y cortó.
Antes de abandonar el cuarto me lanzó una última mirada, cargada de odio.
-Mantén tu palabra- advirtió.
Desde la ventana del cuarto la ví abandonar la casa y no pude evitar preguntarme cuando había sido que mi vida se había vuelto tan complicada.
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