martes, 5 de junio de 2012

LIVIN' THE DREAM


CAPITULO 29: OBSESSED

“Why do I just lie awake and think of you? I need some sleep (…) Everytime I close my eyes I see your face (…) Am I obsessed with you? I do my best not to want you. But I do all the time. I do all the time (…) Is this the way it feels when you're in love? Or is this something else?”


Doy vueltas en la cama e intento conciliar el sueño, pero sé que es imposible; una causa perdida. Hace más de de una hora que lo intento. Cierro mis ojos y busco sumirme en la tranquilidad que solo me proveerán los sueños, pero no hay forma de que lo logre. Porque cada vez que mis parpados se cierran, la imagen de Nick inunda mi mente. Sus ojos tan brillantes, tan hermosos; su cabello, indomable; su nariz, perfecta; sus labios, tan sedosos, tan dulces, tan…. tan…
“Argh” El recuerdo de nuestro beso me invade, me envuelve, me transporta. No importa cuánto me esfuerce por olvidarlo, por desterrarlo de mi mente, siempre regresa. Me tortura: Por Joe. Por Nick. Por mi. Por haber sido el beso de mis sueños (que va… ¡mejor!). Por saber que jamás se repetirá.
Desesperada me cubro la cabeza con la almohada y siento que las lágrimas empiezan a caer. Ruedan por mis mejillas, persistentes, incontrolables. Cada una se lleva una parte de mi ser, dejándome vacía. Parece una ironía que lo mismo que horas  antes me llenó de alegría sea el motivo de mi llanto.
No. Me niego. Me niego a llorar por un amor imposible y, probablemente, irreal. Me niego a dedicar cada momento del día a pensar en Nick. Me niego a ver su cara en mis sueños (y mientras busco conciliarlo). Me niego a estar obsesionada con él. Me niego a amarlo…
“Ya es demasiado tarde” se burló la voz de mi conciencia. La ignoré.
Di vuelta en la cama nuevamente y me quedé observando el techo.  Comencé a pensar en todo lo que había sucedido desde que había llegado a Estados Unidos: como me había topado con Joe, la forma en que sin darnos cuenta nos volvimos grandes amigos, mi emoción al conocer a su familia, la primera vez que vi a Nick, tocando el piano. Y mi mente retrocedió aun más, hasta aquel día en el hotel. Me pregunté cómo sería mi vida si nunca me hubiese colado en la habitación del hotel, si nunca lo hubiese besado ¿Sería posible que pudiera estar enamorada de Joe? ¿Sería posible que solo viera a Nick como a un amigo? 
De inmediato deseché tales pensamientos. La realidad era esta y en nada iba a cambiar el que yo deseara que fuera diferente. Así que no valía la pena malgastar mi tiempo pensando que -hubiese sucedido, ya que era algo que jamás sabría. Lo que tenía que hacer era ser fuerte, dejar de llorar y compadecerme de mi misma, y tomar las riendas de la situación. De ahora en adelante, haría lo correcto  sin importar lo mucho que esto me costara. Satisfecha, cerré mis ojos y me sumergí en la oscuridad.

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