martes, 5 de junio de 2012

LIVIN' THE DREAM


CAPITULO 30 PARTE 2: STAY

-Fuiste tú.
Lo miré confundida. No tenía la menor idea de lo que quería decir pero tampoco me preocupaba demasiado. Mi cabeza aun seguía en el beso. Me había besado; me había besado nuevamente. Ahora sí que esto era algo serio ¿No? Digo, un solo beso puede ser producto de una confusión pero ya dos… En realidad tres si contamos el… ¡Oh no! ¡¡¡¡NO, NO, NO, NO!!!!. No era posible que Nick se estuviese refiriendo a eso…
-No lo puedo creer. ¡Me lo ocultaste todo este tiempo! ¡¿Qué rayos pretendías?! ¿Reírte de mí?- gritó Nick, despejando cualquier duda que pudiese tener hasta ese momento. Efectivamente se refería a ESO.
-¿Co…Cómo lo supiste?- pregunté.
-¡ESO NO TIENE IMPORTANCIA! ¡¡NO PUEDO CREERLO!! SOY UN TONTO!!- dijo fulminándome con la mirada. Era una mirada que jamás había visto antes, ni aun cuando parecía odiarme. Era una mirada cargada de ira. De ira y de desprecio. Una mirada que parecía arder -DIME ¿QUÉ ES LO QUE PRETENDIAS? ¿TE PARECIÓ GRACIOSO?! Si, seguro era eso ¿no? Te parecía divertido engañarme.
Sabía que tenía que defenderme, pero las palabras se negaban a salir de mi boca. Estaba paralizada. La frialdad en su voz, el odio en su mirada, el desprecio plasmado en su rostro, me sobrecogían. Sentía como mi corazón se marchitaba. Cada palabra que Nicholas pronunciaba mataba lentamente a mi pobre corazón.
De pronto sentí sus manos apresando mis hombros. Un escalofrío me recorrió. Pero esta vez, el motivo era distinto. 
-¡RESPONDEME! ¡¿A QUE JUEGAS ____?!
-Yo no...- empecé con voz temblorosa. Las lágrimas comenzaron a rodar por mis mejillas, ingobernables y me impidieron continuar. Lloraba por la indignación de que Nick me creyera capaz de burlarme de él; Lloraba por la rabia que me causaba el haber dejado que se convirtiera en alguien tan importante en mi vida; lloraba por la ira que sentía pues aun y cuando debería odiarlo, no dejaba de quererlo; lloraba por todo lo que fuimos y lo que pudimos llegar a ser; por lo que éramos y por lo que no seríamos jamás; lloraba porque por unos momentos había tenido  la esperanza de que podríamos cambiar nuestro destino. Pero por sobre todo, lloraba porque estaba enamorada, porque lo amaba.
Los brazos de Nick me apartaron con brusquedad.
-Te odio- expresó y acto seguido se marchó. Acongojada lo vi alejarse de mi vida para siempre.
-¡NICK!- grité en un vano intento de detenerlo. Pero ya era tarde. La oscuridad me invadió.

No hay comentarios:

Publicar un comentario