CAPITULO
9: STILL IN LOVE WITH YOU
But your smile still makes my heart sing another sad song. I can't forget it, won't regret it. 'Cause I'm still in love with you
En ese momento el extraño se
giró, casi como si me hubiese escuchado, y pude confirmar que estaba en lo
cierto. Allí, parado en medio de la sala, al lado del piano de cola y a tan
solo unos metros de distancia se encontraba nada más y nada menos que Nicholas
Jerry Jonas Miller. Su rostro reflejaba sorpresa, seguro no había esperado
encontrarse con una desconocida en el umbral al finalizar su mini concierto.
Digamos que la sorpresa era mutua, yo tampoco había imaginado que me lo
encontraría aquella noche. Quizás parezca extraño considerando que me
encontraba en su casa, pero como Joe me había dicho que seguía en New York,
promocionando su disco, y que no se presentaría en la fiesta, lo había
olvidado. Pero mirando la situación en retrospectiva ¿Quién si no se hubiese
tomado la libertad de ingresar en el salón privado y utilizar los instrumentos
musicales del anfitrión de la fiesta y sus hermanos? “Tonta, tonta, tonta” me
regañé.
Nick permaneció allí en silencio,
contemplándome. Sus ojos marrones, esos con los que tantas noches había soñado,
me escrudiñaban, quizá en un intento por reconocerme. El silencio se me
antojaba incomodo, pero no porque me mirase de forma hostil o algo por el
estilo, supongo que solo se debía a la vergüenza que sentía en aquel instante.
Vergüenza por haberlo espiado y haber sido atrapada. Vergüenza por aquel beso
meses atrás; aunque no parecía haberme reconocido, seguro por el disfraz que
llevaba aquel dia.
Sentía que mis mejillas ardían y
no quería pensar en lo roja que debía estar en aquel momento. Solo tenía la
imperiosa necesidad de romper aquel maldito silencio así que respiré hondo y
dije lo primero que me vino a la mente.
-Yo… no pretendía espiarte. Solo
estaba buscando el patio pero me confundí de camino y terminé aquí. Esta casa
es enorme y bueno… me perdí. Iba a volver para preguntarle a alguien pero oí
una melodía y sentí curiosidad- solté, extremadamente rápido como para que
cualquier ser humano pudiese entenderme.
– Lo siento. Bajé la vista
avergonzada. Si, había soñado una y mil veces reencontrarme con Nick Jonas
después de aquel día, pero nunca jamás se me cruzó por la mente la posibilidad
de que pudiera suceder de un modo tan poco cómodo. Pero no solo era la
vergüenza la que hacia que mantuviera la cabeza gacha, era el miedo. Miedo a
que estuviese enfadado conmigo por invadir su privacidad, y miedo a que me
descubriese, a que se diese cuenta quien era y me odiase por lo ocurrido. Eso
si que no lo podría soportar.
Nick debió de haber comprendido
que era lo que me sucedía porque inmediatamente me dijo:
-Descuida, suele pasar. Esta casa
es inmensa. Incluso a veces yo llego a perderme.
Agradecida por su comprensión me
atreví a mirarlo a los ojos. Había un brillo divertido en ellos, que iba a
juego con su sonrisa. Una sonrisa hermosa, de esas que te quitan el aliento y
te hacen sentir como si el sol brillara más.
Más animada y ya despojada de mi temor, yo también le lancé una tímida
sonrisa.
-Oye… Esa melodía ¿es tuya?-
pregunté.
-Si. ¿Te gustó?
Lo miré sorprendida ante su
pregunta. ¿En verdad me estaba preguntando tal cosa? ¡¿Como no me iba a
gustar?! Era maravillosa, una melodía celestial.
-Es…-comencé. Quería encontrar
las palabras exactas para explicarle cuanto me había gustado, para describirle
lo que me había hecho sentir, pero estas se negaban a salir. Frustrada
lancé un suspiro.
Creo que Nick lo malinterpretó
porque vi como su rostro abandonaba esa hermosa sonrisa suya para adoptar una
expresión abatida.
-Ya veo- dijo.
¡Ay, pero que había hecho!
Inmediatamente me maldije. Nunca había soportado ver una sombra en el rostro de
Nick, pero saber que había sido yo la culpable de su tristeza me volvia loca.
-¡No!- ya sin duda la locura
estaba encontrado su salida- Quiero decir, esa melodía es… maravillosa-
Enseguida vi como el rostro de Nick se iluminaba.- Me gustaría poder decirte
exactamente lo que sentí al oírla pero parece que las palabras se fugan cuando
uno las necesita ¿no?
Si creía que lo había oído todo
estaba muy equivocada, ninguna melodía
podía ser tan perfecta como el sonido de la risa de ese muchacho. Siempre había
tenido la certeza de que su risa sería muy especial, tanto como lo es él mismo
pero ahora no me cabía duda alguna. Era verdaderamente afortunada por poder
oírla, al menos una vez. Una idea muy extraña cruzó mi mente: si ese muchacho
grabase su risa y vendiese copias de ella, seguramente rompería record de
ventas.
-Bueno, tampoco soy lo que se
dice un charlatán de primera, especialmente con desconocidos, así que no soy
quien para juzgarte- dijo con la sonrisa nuevamente en su rostro. Jamás me
cansaría de verla. Pero sería mejor no quedar como una babosa. Entonces
comprendí que aun no me había presentado
¡que descortés!
-Oh, claro. Yo soy…. – pero no
pude acabar la frase porque en ese momento la puerta se abrió y apareció una
muchacha.
-¡Nicky!- exclamó acercándose a
él y rodeándole un brazo por la cintura- Te estaba buscando.
Comencé a sentir que la
habitación era muy chica, y que hacía mucho calor. Quería salir de allí pero
mis pies se negaban a obedecerme. En ese momento mis ojos se encontraron con
los de Nick y sentí una conexión que me atraía a él. Pero el lazo fue roto
abruptamente cuando la muchacha lo tomó de la cara y lo besó.
No hay comentarios:
Publicar un comentario