martes, 5 de junio de 2012

LIVIN' THE DREAM


CAPITULO 26 PARTE 3: BEHIND ENEMY LINES

Well I've been walkin, walkin, behind enemy lines, And I've been fighting, fighting, from the other side ,I've been saying, saying, I won't fall this time. But now I'm walkin, walkin, within enemy lines.


Sentada junto a la ventanilla tenía una maravillosa perspectiva del paisaje que se extendía a nuestros pies, eso sin contar que tenia la excusa perfecta para evitar cualquier contacto con Nicholas. Desde que habíamos abordado el avión, una hora antes, no habíamos intercambiado palabra alguna; pero esto no había hecho mas sencillo el tener que evitarlo. A solo unos centímetros de mi, su aroma me invadía y, por desgracia, no podía darme el lujo de no respirar, por lo tanto hasta el aire me recordaba constantemente su presencia. Y la verdad es que no me sentía para nada cómoda ya que fingir que lo ignoraba, que su presencia me resultaba indiferente, era incluso más agotador. Podía hacer de cuenta que no me interesaba que su brazo rosara el mío cada vez que se movía, podía fingir que su proximidad no hacía que mi corazón latiera a mil por hora, podía esconder todas esas cosas, pero ello  no hacía que dejara de sentirlas.
“Esto no es más que tu culpa, por ser tan bocazas e impaciente” Si no me hubiese mostrado tan ansiosa por el viaje probablemente en ese momento estaría en el aeropuerto sentada junto Danny aguardando a que nuestro vuelo saliera, y una vez que nos hubiesen llamado, me habría sentado con Joe, quien no dejaría de hacer bromas durante el viaje. Si no fuera por mi escasa paciencia habría viajado con alguien que no solo soportaba mi presencia sino que además disfrutaba de pasar momentos conmigo, con alguien con quien me sentía cómoda en lugar de estar allí, al lado de la persona que, probablemente más me odiaba en el mundo entero después de Delta.
Nicholas se movió en su asiento, haciendo que me sobresaltara, y susurró algo que no alcancé a comprender.
-¿Qué?- pregunté sorprendida de que me hubiese hablado al tiempo que me giraba para observarlo. Estaba profundamente dormido, con la cabeza ladeada hacia un costado y unos rulos rebeldes sobre su frente. Tenía una sonrisa que daba a entender que sea cual fuere su sueño, lo estaba disfrutando.
“Eres adorable” pensé con melancolía. Algo me impedía apartar los ojos de su rostro angelical. “¿Dónde quedó eso de que no te enamorarías?” pregunto la voz en mi cabeza, cínica. Era cierto, dije que no lo haría, me prometí que lucharía contra mis sentimientos, que sacaría a Nicholas de mi corazón pero todo lo que había logrado era enterrarlo aun más profundamente en mi alma. Había comprendido que los sentimientos no entienden de razones.
-No- murmuró el joven revolviéndose inquieto en el asiento. Parece que el sueño había dado un giro- No te vayas… por favor.
Verlo tan acongojado hizo que una parte de mi corazón se rompiera. Quería calmarlo, decirle que todo estaba bien, que solo era un mal sueño. Quería que volviera a sonreír. Pero tenía miedo de que se despertara pues no sabía cómo podía reaccionar, quizás se enojara.
-Por favor – repitió con la voz quebrada y en esta ocasión con lágrimas cayendo por sus mejillas. Esto hizo que mi mente quedara en blanco, ya no me importó que sucedería si despertaba, solo pensaba en consolarlo. Con delicadeza coloqué mi mano en su rostro y borré el rastro de su tristeza.
-Tranquilo- susurré acariciando su rostro. Tantas veces había imaginado como seria tocar su rostro, tantas veces había soñado con ello, que me parecía irreal.
- Aquí estoy. No me iré a ningún lado- aseguré.
Esto lo tranquilizó.
-Todo está bien. Vuelve a dormir.
Aun inconsciente, Nick asintió y relajó el rostro, que se transformó una vez más en la imagen de la calma. Lentamente, para evitar que despertara, comencé a retirar mi mano; sin embargo antes de que pudiera lograrlo Nicholas la atrapó.
Me quedé rígida, completamente tensa.
“Ahora si estas en un gran problema. Mejor prepárate porque la guerra civil no será nada en comparación con lo que sigue” Lo había desertado y me había descubierto infraganti. Estaba muerta.
-Dime tu nombre- pidió Nicholas, desconcertándome por completo. Lo miré extrañada y fue ahí cuando comprendí que seguía dormido. Su reacción no había sido más que un acto reflejo. Aliviada, deje que mis pulmones soltaran el aire contenido hasta el momento antes de responder.
- ________________
-___________ - repitió con la sonrisa más grande que le había visto esbozar jamás.
Lo que siguió fue un completo caos. Nick dijo algo que no logré comprender, solo me pareció oír algo de un beso, cuando la voz de capitán sonó por los parlantes. Tan rápido como un rayo desenlace mi mano de la de Nick y giré mi rostro hacia la ventanilla, adoptando nuevamente mi actitud indiferente. Por el rabillo del ojo, vi como mi acompañante se despertaba sobresaltado y confundido.
-Pasajeros: Les habla su capitán. Les informamos que nos acercamos a un frente de tormenta. Por lo que hagan el favor de abrocharse sus cinturones. Muchas gracias.
Si bien tenía mi rostro clavado en el cielo, no estaba prestando atención a la vista; más bien estaba concentrada en un intento por calmar a mi corazón, que amenazaba con salirse del pecho. Sin embargo las palabras del capitán llamaron mi atención, e hicieron que me fijara en la repentina oscuridad del cielo. En menos de quince minutos, todo se había vuelto gris, impidiéndome distinguir el océano que se extendía por debajo nuestro. 
“Genial” Ese siempre había sido mi mayor temor, el motivo por el cual era reticente a viajar en avión: las tormentas.  Y ahora mi pesadilla parecía haberse vuelto realidad, porque nos dirigíamos al centro de una tormenta. Temblando me giré hacia Nick. 
No sé qué es lo que habrá visto en mi rostro, pero algo lo hizo abandonar su habitual tono seco.
-¿Te encuentras bien?- me preguntó con suavidad. Si no hubiese estado tan atemorizada probablemente habría notado que su voz parecía terciopelo.
Incapaz de articular palabra alguna, negué con la cabeza.
-Escúchame- dijo tomando su rostro en mis manos- Todo saldrá bien. Estaremos bien.
Tenía que huir, eso era todo lo que sabía, todo lo que mi cerebro me decía. Que me fuera de allí, que escapara. Me levanté del asiento y di un paso hacia el pasillo pero en ese momento el avión se sacudió al tiempo que el cielo se iluminaba. Perdí la estabilidad y sin poder evitarlo caí sobre Nicholas, quien enseguida me sujetó con sus brazos. Levanté la mirada y mis ojos se encontraron con los suyos, que refulgían con un brillo especial. Estábamos a unos milímetros, de hecho nuestras frentes se rozaban, produciéndome un calor reconfortante. Mi mirada se desvió a sus labios y la imagen de nuestro beso en el hotel se reconstruyó en mi mente. Ese beso que nunca debería haber ocurrido pero que había cambiado mi vida en forma radical. Un beso que tenía la posibilidad de repetir en ese mismo momento.

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